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Bona nit

Nunca pensé que llegaría un día en el que un simple “bona nit” significara tanto. La verdad es que hacía tiempo que no escribía desde dentro. Hoy un simple “tuit” me ha arrancado esta breve entrada.

Lo diré. Llevo feliz desde que un 2 de diciembre de 2016 cogí un avión y decidí cruzar mi Rubicón particular, en este caso, el Ebro. Ella me esperaba en El Prat, con una tímida sonrisa, con nervios, con incertidumbre y a la vez, con certeza. Nerviosos estábamos los dos. Hacía mucho que no estaba así. Qué largos fueron esos 140 kilómetros entre Barcelona y Figueres. Y yo que pensaba que estaba cerca (primera lección: Cataluña es mucho más que Barcelona, muchísimo más). Después, una hamburguesa, para no ocultar nuestra peor cara (primera cita, hamburguesa de esas que se deshace en los dedos) en un gran descubrimiento (por favor, exportemos el König a toda la península). Más tarde, un paseo recorriendo Figueres sin apenas ser consciente de lo que visitaba, una mirada y, sí, un beso.

Lo que ocurrió después son 50.000 kilómetros más en el contador del coche. La Fageda, Besalú, Carcassone, Pontedeume, Pontevedra, La Coruña, Ferrol, el castillo de San Felipe, el castillo de Sant Ferran (el cebo…¿existe?), la Torre de Hércules, un camping, la Estación Espacial Internacional, Girona, recreación histórica, uniformes, pirotecnia, gatos, Xbox, Assasins, PS4, Sombras de Mordor, IIGM, Ataque a los Titanes, Stranger Things, Good Wife, miedos, fortalezas, Esclat, planes, nieve, Mort, Madrid, familia, bodas, libros, LOTR, ansiedad, AVE, Artesa de Lleida, mensajes, miles de mensajes, llamadas, fotos, más fotos, fotos horribles, cambios de “look”, undercut, bromas, Grupo Risa, muerteeee, besos, amor, listas de reproducción, abrazos, más planes, compras, juegos, cosplay, JWM, Dragonlance, vikingos, runas, latas y bustos, Loki, trabajo, búsqueda de trabajo, St Pere de Rodas, mareas, Camprodón, mar, Tregurà, rutas, Semana Santa, SPQR (espork), Setcases, junts, Tas, días malos, Crysania, crisis, Dalamar, lucha, Raistlin, valentía.

Y en todos estos días, dos palabras, que valen más que el típico “te quiero”: bona nit.

En ocasiones la rosa más bella es la que crece en la oscuridad. Y al terminar el día, cuando llegue la negra noche, cuando los párpados se cierren, que lo último que suene sea bona nit. Siempre. Junts.

La imagen puede contener: árbol, planta, cielo, noche, exterior y naturaleza

 

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Polémica y odio hasta en las camisetas de fútbol

Escribo a raíz de la profunda infantilización y simplificación hasta el absurdo de todo lo que nos rodea, labor a la que se entregan por igual políticos, periodistas y tertulianos sin mucho oficio pero mucho beneficio. Da igual el tema, porque tenemos al “todólogo” capaz de opinar de centrales nucleares o de derecho constitucional en el mismo programa sin apenas despeinarse. Una mera lectura (y no siempre) de un par de argumentarios, citas recortadas y titulares convenientemente interpretados y ya nos hemos montado nuestro programa. Lo empaquetamos y lo soltamos en las redes. La realidad, dura, aburrida, farragosa y densa, pero, al fin y al cabo, real, es lo de menos. El ejemplo puede ser el asunto de la prisión de los “ex-consellers” de la Generalitat. El fiscal ha planteado una querrella criminal de casi 120 páginas, y aún nos encontramos en fase de instrucción. La juez, previa lectura de dicha querella y tras escuchar a los investigados, ordenó la prision provisional, en dos autos de casi veinte páginas cada uno, ambos repletos de jurisprudencia, leyes y hechos. Sin embargo, la mayoría de las opiniones son de índole política, piden a la juez que actúe en función de unos intereses u otros (desde todos los lados) saltándose la independencia del poder judicial con total tranquilidad. Pidiendo indultos (¿sin sentencia firme?), ilegalizaciones, etc. No se salva ninguno de los dos lados. Todos abusan de la demagogia, de los sentimientos, e ignoran  conscientemente que la comisión, o no, de un delito, y la consiguiente condena, no dependen del poder ejecutivo, sino del judicial.

Pero la demagogia no descansa, y llega al extremo de encontrar a Twitter enzarzado por la camiseta que Adidas ha hecho para la selección española de fútbol. La raíz de esta historia es la franja de rombos morada que, en combinación con la franja amarilla y el color rojo de la camiseta, parece formar los colores de la bandera de la II República. Esta interpretación absurda ha sido criticada y alabada por los sectarios de ambos lados. No es la primera vez que la camiseta de un equipo es fruto de debate. Siempre con los mismos componentes: sentimientos, demagogia y fobias. La camiseta del Atlético de Madrid tuvo también mucha polémica hace unas cuantas temporadas. La razón era que tenía “demasiado” blanco y claro, eso les hacía parecerse al odiado rival de Chamartín. Intolerable. Inadmisible. Los valores, las esencias, el onanismo al cuadrado, todo por los aires porque el porcentaje blanco era demasiado alto, y por tanto, no era puramente atlética.

Demasiado estúpido es el debate. Demasiado estúpido es ver a Girauta, agitador profesional de Ciudadanos, diciendo “¿En serio?” por la camiseta de la selección ¿En serio el representante político de 3 millones de españoles tiene que entrar a comentar, en clave política, el diseño de una camiseta? Al otro lado no se quedan cortos, pues Pablo Iglesias también se ha unido a la fiesta: “Hacía tiempo que la selección española no vestía una camiseta tan bonita. Tod@s con la roja”. Supongo que se refiere a la corona monárquica que luce el escudo justo en el otro extremo de la camiseta. Es demasiado estúpido, demasiado absurdo. Y entre tanto en Twitter los trolls y comentaristas varios utilizan el tema para hacer campaña de todo tipo para sus propios intereses. Incluso Rufián, que defiende una República catalana, utiliza la camiseta para ironizar sobre el artículo 155. Todo vale en el mundo de la demagogia y la constante campaña que se vive en las redes sociales. Vivir en permanente estado de indignación y excepción es lo que pretenden la mayoría de estos agitadores. El odio convertido en costumbre, con el único fin de polarizar y conseguir fidelizar a los propios. No tardaremos en ver el boicot a Adidas de los antes “patriotas” de la selección (los mismos de “Piqué fuera de la selección”), lucir la camiseta los que antes pedían boicot a las grandes multinacionales, o comprarla aquellos que odiaban el fútbol porque era una estrategia para ocultar la podredumbre del sistema.

En el S.XX era muy popular el término “prensa amarillista” o “sensacionalista”, cuyo objetivo era vender y captar lectores, dejando el rigor de lado. Hoy prácticamente todos los medios tienden al sensacionalismo, y pocas veces se profundiza en las informaciones recibidas. La inmediatez de la noticia hace que las publicaciones sean en muchos casos verdades a medias cuando no simplemente suposiciones convertidas en hechos.

Por desgracia, por el camino de esta guerra mediática la que siempre pierde es la verdad.

Actualización: Adidas ha salido a “justificar” su diseño. Señores de Adidas, da lo mismo. A ambos lados les interesa que sea así, pues moviliza a sus fieles. Recordad que nunca llueve al gusto de todos, y precisamente porque llueve, todos tendrán algo que decir.