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Reconstrucción histórica: Artesa de Lleida-Nápoles 1943

La imagen puede contener: 1 personaHace unos meses comentaba que hablaría de esta afición que consume mi tiempo, mis recursos pero que a cambio me ha dado grandes momentos en los últimos tres años. El tiempo pasa volando. Este fin de semana se cumplen tres años desde mi primera recreación pública, en Baldellou, recreando entonces a un soldado de la Wehrmacht. Una experiencia de la que salí repitiendo “esto es lo mío”. Meterte en la piel del soldado alemán, cargar con el equipo y arma que llevaban, era  vivir la historia de verdad.

Me propuse mejorar, investigar y estudiar con el fin de mejorar mi aspecto, la corrección de uniformidad y equipo, para representar fielmente al soldado alemán.

Las vicisitudes de la recreación hicieron que finalmente, como norma general, ante la multitud de escenarios dónde combatieron, y su participación esencial en múltiples batallas, representara a un Grenadier (hoy ya ascendido a Obergrenadier) de la 1ª Compañía del Tercer Regimiento de la 1ª División SS Leibstandarte, la cual participó en toda la contienda hasta la caída del III Reich en 1945.

Estos días 29, 30 de abril y 1 de mayo la pequeña localidad de Artesa de Lleida se convertirá en Napolés en el otoño de 1943. Dado que no hubo unidades Waffen SS en el sur de Italia combatiendo contra los Aliados (la Leibstandarte estaba en ese otoño-invierno del 43 en el Norte de Italia, recuperándose de la batalla de Kursk en el frente ruso), participaré uniéndome a los compañeros de ACCUH en su regimiento de infantería de la Wehrmacht.

Para ello, habrá que cambiar el uniforme de Obergrenadier por el de Schütze de la Wehrmacht, y listos para repeler el asalto aliado.

Esta recreación, además, será diferente, porque será la primera vez que recrearemos juntos mi novia y yo en un evento exclusivamente de reconstrucción histórica. Como me dijo un compañero recreador recientemente, la primera recre es la primera recre.

¿Guerra contra el ISIS y Assad?

Aún es pronto para afirmar nada, pero lo ha vuelto a hacer. Trump, el presidente de los Estados Unidos, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas más poderosas del planeta, ha cumplido lo que Obama no cumplió. La línea roja de las armas químicas estaba ahí, y si se pasaba, bombazo. Y lo ha dicho cuando prácticamente toda la opinión internacional periodística estaba condenando un “supuesto” ataque con gas en una población siria, en la que habrían muerto decenas de personas.

Digo supuesto, porque no encaja: Tendríamos a un presidente (Assad) con una guerra en la que va ganando, que tiene el apoyo manifiesto de Putin y que no tenía motivos para temer a USA, y sin embargo, ¿se mete en el jardín de unas armas químicas que en teoría no tenía (palabra de los verificadores ONU y USA)? Raro, cuanto menos. Acostumbrados a las manipulaciones mediáticas de estos asuntos, sin prácticamente verificaciones reales, uno duda de casi todo.

Pero para analizar hay que dar por supuestos (y veraces) los datos, así que vayamos al lío. Tenemos a toda la opinión internacional periodística condenando el ataque. ¿Y qué hace el tío Sam? Contra todo pronóstico, Trump ordena el ataque sobre las bases desde las que, siempre supuestamente, se lanzaron los ataques con gas.

En varias redacciones hubo algún cortocircuito (¡¡¡ se caen nuestras teorías sobre la relación Trump-Putin!!! Achtung!!). Tras el pánico, siguieron con su política habitual, y los digitales titulaban con grandes letras: “TRUMP BOMBARDEA SIRIA”.Resultado de imagen de launching tomahawk missile

Ahí lo tienes. Pero… ¿Quiere entrar en guerra con Siria? ¿Enemistarse con Putin, el que le había ayudado a ganar las elecciones? ¿No eran amigos?

¿Y si esto último no era cierto, y si los de las “fake news” también se “equivocaron” en esto? ¿Entonces? It doesn’t matter, como dirían los anglófonos. Ya tenemos algo mucho peor para atacar a Trump, que al final es de lo que se trata: se salta a la ONU (como Bush, ¿recuerdan?), bombardea, a Assad, que pasará en breve a ser “uno di noi”, y ya empiezan a desempolvar los carteles del “No a la guerra”. Twitter ya está en ello.

¿Por fin argumentos de peso contra los terroristas o contra Assad? No, por fin podemos decir que Trump es el malo de la película, a pesar de los ataques con gas.

Sí, rebuscado, retorcido, pero es lo que esperaban todos los periolistos. Lean los titulares. Al fin y al cabo, ¿qué hizo Obama? Callar cobardemente ante los crímenes de Assad contra su población, porque en el fondo ponía los muertos que nosotros no queremos poner en la lucha contra el ISIS, y de paso, no enfadamos a  Putin que nos da miedito. La famosa línea roja que Obama juró que no permitiría pasar ha sido atravesada, y Trump, mucho más coherente, ha dicho que por ahí no.

¿Sabéis cuándo las potencias occidentales actuaron tan cobardemente, permitiendo que otros países se desangraran? Cuando entre 1939 y 1940 la Unión Soviética atacó a Polonia, Finlandia y los países bálticos. El malo era otro, y entonces permitieron que un malo, Stalin, saliera ileso porque estaban pendientes de otro malo, Hitler. La cobardía de occidente mandó a millones de europeos a la muerte en el gulag.

Ahora, Trump podría estar dispuesto a lanzarse contra el ISIS y Assad, matando dos pájaros de un tiro. O no. Está claro que tiene intención de hacer saltar por los aires todos los análisis.